Hay webs que tienen buena pinta pero que, sin que el dueño lo sepa, están echando para atrás a clientes potenciales cada día. No siempre es algo obvio. A veces es un detalle que parece menor pero que marca la diferencia entre que alguien te llame o cierre la pestaña.
Aquí van los siete más habituales.
1. Tarda demasiado en cargar.
Si tu web tarda más de tres segundos en cargar, más de la mitad de los usuarios se va antes de ver nada. Así de directo. Y encima Google lo penaliza, así que no solo pierdes visitas, también posicionamiento.
Cómo arreglarlo: optimiza el peso de las imágenes, usa un hosting de calidad y elimina plugins o scripts que no estés usando.
2. No se ve bien en el móvil.
Más del 60% de las búsquedas se hacen desde el móvil. Si tu web no se adapta bien a pantallas pequeñas, los botones no se pulsan bien o el texto queda cortado, esa persona no va a quedarse.
Cómo arreglarlo: comprueba cómo se ve tu web desde el móvil ahora mismo. Si algo no funciona bien, es urgente.
3. No queda claro qué ofreces.
Entras a una web y en los primeros segundos no sabes muy bien a qué se dedica ese negocio ni qué tienes que hacer. Eso pasa más de lo que parece, y es fatal.
Cómo arreglarlo: la primera sección de tu web tiene que responder tres preguntas de golpe: qué haces, para quién y qué tiene que hacer el visitante a continuación.
4. No hay ninguna llamada a la acción clara.
Tienes información, fotos, quizás un blog… pero ¿le dices al visitante lo que tiene que hacer? Llamar, escribir, pedir presupuesto, reservar. Si no hay un botón claro que invite a dar el siguiente paso, la mayoría no lo da.
Cómo arreglarlo: añade un botón de contacto visible en la parte superior de la web y repítelo a lo largo de la página. Sin miedo.
5. Los textos suenan a folleto corporativo.
«Somos una empresa comprometida con la excelencia y la satisfacción del cliente.» Nadie conecta con eso. Los textos genéricos no convencen, no generan confianza y no diferencian.
Cómo arreglarlo: escribe como le hablarías a un cliente real. Explica qué problema resuelves, cómo lo haces y por qué deberían elegirte a ti.
6. No apareces en Google.
Tener una web no significa que Google la muestre cuando alguien busca tus servicios. Si no hay trabajo de SEO detrás, tu web es prácticamente invisible para quien no te conoce ya.
Cómo arreglarlo: trabaja el SEO básico: títulos, descripciones, palabras clave y contenido relevante. Si no sabes por dónde empezar, es momento de pedir ayuda.
7. No genera confianza.
Sin reseñas, sin fotos reales, sin información sobre quién hay detrás del negocio, sin certificado de seguridad… Una web que no transmite confianza no convierte, aunque el diseño sea bonito.
Cómo arreglarlo: añade testimonios de clientes, una foto tuya o de tu equipo, y asegúrate de que tu web tiene el candado de seguridad (HTTPS) activo.